Carlos Mora V-
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil. Proverbio
Desde pequeños se nos habló, narró lo que involucran las pléyades, su contenido fue interesante para esa época y a pesar de que ya hemos madurado, crecido, siempre se recuerda su alcance , lo que representan y más cuando en las noche alzamos la vista hacia arriba y en una noche muy estrellada , es fácil localizarlas.
Se ha dicho respecto a ellas, que en la mitología griega, a las Pléyades, siete hermanas, hijas de Atlas y Pléyone.
En astronomía, a las Pléyades, un cúmulo abierto de la constelación Tauro
Se sabe, como nos lo recuerda Wikipedia : en el cúmulo abierto de las Pléyades sólo seis de las estrellas brillan intensamente. La séptima, Mérope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal. Algunos mitos también dicen que la estrella que no brilla es Electra, en señal de luto por la muerte de Dárdano, aunque otras pocas versiones dicen que se trata de Estérope.
Tras ser Atlas obligado a cargar sobre sus hombros con el mundo, Orión persiguió durante cinco años a las Pléyades, y Zeus terminó por transformarlas primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre. Se dice que la constelación de Orión sigue persiguiéndolas por el cielo nocturno. Según otras versiones de la historia, las siete hermanas se suicidaron porque estaban tristísimas por la suerte que había corrido su padre, Atlas, o bien por la pérdida de sus hermanas, las Híades. Tras esto Zeus las inmortalizaría subiéndolas al cielo.
El poeta griego Hesíodo menciona a las Pléyades varias veces en su obra Trabajos y días. Dado que éstas son principalmente estrellas invernales, destacan prominentemente en el antiguo calendario agrícola. He aquí un consejo de Hesíodo:
Y si el anhelo te lleva a navegar en mares tormentosos,
cuando las Pléyades huyan del poderoso Orión
y se hundan en las brumosas profundidades
y todos los borrascosos vientos rujan,
no sigas entonces con tu barco en el oscuro mar
sino, como te pido, recuerdo trabajar en tierra.
Se nos agrega, que en la mitología griega, las Pléyades (en griego Πλειας Pleias, ‘muchas'; Πλειάδες Pleiades, ‘hijas de Pléyone'; o Πελειαδες Peleiades, ‘hijas de palomas') eran las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone , nacidas en el monte Cileno. Son hermanas de Calipso, Hiante, las Híades y las Hespérides. Junto con las siete Híades eran llamadas Atlántidas, Dodónida o Nisíada, niñeras y maestras del infante Dioniso. Las Pléyades eran ninfas en el cortejo de Artemisa, compartían la afición por la caza de ésta, y como ella intentaban mantener su virginidad.
Existe cierto debate sobre el origen del nombre «Pléyades». Anteriormente se aceptaba que derivaba del nombre de su madre, Pléyone. Sin embargo, es más probable que provenga de πλεϊν, ‘navegar', pues el grupo de estrellas homónimo es visible de noche en el Mediterráneo durante el verano, de mediados de mayo hasta principios de noviembre, lo que coincidía con la temporada de navegación en la antigüedad. Esta etimología fue reconocida por los antiguos, incluyendo a Virgilio (Geórgicas i.136-8).
Las Pléyades debieron haber tenido considerables encantos, pues varios de los más importantes dioses olímpicos (incluyendo a Zeus, Poseidón y Ares) mantuvieron relaciones con las siete hermanas celestiales, relaciones que inevitablemente acarrearon el nacimiento de varios hijos:
- Maya, la mayor de las siete Pléyades, fue madre de Hermes con Zeus;
- Celeno fue madre de Lico con Poseidón;
- Alcíone fue madre de Hirieo con Lico;
- Electra fue madre de Dárdano e Iasión con Zeus;
- Estérope fue madre de Enómao con Ares;
- Táigete fue madre de Lacedemón también con Zeus;
- Mérope fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses
Al respecto de las Pléyades, nos aporta gurdjieffargentina.com/Editoriales/pleyades.htm, un interesante escrito denominado El mito de las siete Pléyades
Sobre ellás se comenta que : Las Pléyades son las siete hijas de Atlas y Pléyone. Eran las ninfas del cortejo de Hartemos, y como ésta, trataron de mantener su virginidad aunque no lo consiguieron. Ninguna de las siete. Sus nombres eran Alcíone, Celeno, Estérope, Electra, Maya, Táigete y Mérope, las mas tímida de todas porque fue la única que se desposó con un mortal. El resto de las Pléyades se unió con dioses que engendraron un linaje de héroes, del cual Hérmes es el más conocido de ellos.
Orión se encontró con Pléyone y sus hijas en Beocia y se enamoró de las ninfas, por lo que decidió a perseguirlas en busca de su amor. Cinco años duró el acoso hasta que Zeus, a pedido de las Pléyades las transformó primero en palomas para poder escapar de Orión y luego en estrellas. Así quedan retratadas para siempre en el cielo nocturno junto con su acosador Orión, que aparece junto a ellas en la noche, persiguiéndolas por siempre.
Así sucede que durante la noche, aparecen las Pléyades en el cielo, como seis estrellas brillantes y unidas, y una séptima, que sería la avergonzada Mérope, un poco más difusa. Orión continúa cerca de las ninfas, como el enamorado no correspondido que permanece fiel a su propio corazón a pesar del mundo que se le niega. Y así continuará incluso aún después que la vida en el mundo se acabe.
La aparición de las Pléyades en los cielos de la antigua Grecia indicaban el inicio de la temporada de navegación y de la siembra de los campos. Para los amantes de las estrellas, las Pléyades son un espectáculo único de los cielos. Simbolizan tanto a las ninfas como a las palomas o a siete cabras, novias o bailarinas, de las cuales siempre hay una que se pierde o desaparece.
No fueron los griegos los únicos que encontraron en las Pléyades una historia que contar. Los Incas consideraban a este grupo de estrellas como la madre de todo el firmamento y las llamaban Collca, o la Asamblea. Consideraban que era el punto donde se había originado el universo.
Los relatos del pueblo cubeo del amazonas colombiano consideraban a las Pléyades como un avispero llamado Uchiwu. Los matacos del Gran Chaco argentino veían en este enjambre de estrellas una escalera de flechas lanzadas una detrás de la otra para alcanzar el cielo.
Sin duda son un espectáculo formidable para disfrutar de los cielos nocturnos, tanto a simple vista, como con instrumentos de observación. Vistas con binoculares, este cúmulo revelará estrellas nacientes que surgen en medio de polvo y gases que desde la lejanía sirve de excusa para hablar de historias de los pueblos del mundo. Estén estos donde estén.
PERSEFONE
Perséfone es hija de Zeus y Deméter (hija de Cronos y Rea, hermana de Zeus, y diosa de la fertilidad y el trigo). Su tío Hades (hermano de Zeus y dios de los Infiernos), se enamoró de ella y un día la raptó.
La joven se encontraba recogiendo flores en compañía de sus amigas las ninfas y hermanas de padre, Atenea y Artemisa, y en el momento en que va a tomar un lirio, (según otras versiones un narciso), la tierra se abre y por la grieta Hades la toma y se la lleva.
De esta manera, Perséfone se convirtió en la diosa de los Infiernos. Aparentemente, el rapto se realizó con la cómplice ayuda de Zeus, pero en la ausencia de Deméter, por lo que ésta inició unos largos y tristes viajes en busca de su adorada hija, durante los cuales la tierra se volvió estéril.
Al tiempo, Zeus se arrepintió y ordenó a Hades que devolviera a Perséfone, pero esto ya no era posible pues la muchacha había comido un grano de granada, mientras estuvo en el Infierno, no se sabe si por voluntad propia o tentada por Hades. El problema era que un bocado de cualquier producto del Tártaro implicaba quedar encadenado a él para siempre.
Para suavizar la situación, Zeus dispuso que Perséfone pasara parte del año en los confines de la Tierra, junto a Hades, y la otra parte sobre la tierra con su madre, mientras Deméter prometiera cumplir su función germinadora y volviera al Olimpo.
Perséfone es conocida como Proserpina por los latinos.
La leyenda cuenta que el origen de la primavera radica precisamente en este rapto, pues cuando Perséfone es llevada a los Infiernos, las flores se entristecieron y murieron, pero cuando regresa, las flores renacen por la alegría que les causa el retorno de la joven. Como la presencia de Perséfone en la tierra se vuelve cíclica, así el nacimiento de las flores también lo hace.
Por otra parte, durante el tiempo en que Perséfone se mantiene alejada de su madre, Deméter y confinada a el Tártaro, o mundo subterráneo, como la esposa de Hades, la tierra se vuelve estéril y sobreviene la triste estación del Invierno.


